La olvidada historia de los primeros animales que viajaron a la Luna

Cuando hablamos de viajes tripulados a la Luna siempre pensamos en los astronautas del Apolo. Entre 1968 y 1972, dos docenas de seres humanos viajaron a nuestro satélite. Doce de ellos incluso lo pisaron. Sin embargo, no fueron los únicos seres vivos en visitar la Luna. Ni siquiera los primeros. Ese honor le corresponde a las tortugas soviéticas del programa Zond/L1. Nada más y nada menos que seis tortugas volaron alrededor de la Luna y regresaron sanas y salvas a la Tierra.

Las primeras astronautas en viajar a la Luna y volver vivas (RKK Energía).

A finales de 1968 la carrera por la Luna se hallaba en su punto álgido. El programa lunar soviético  de alunizaje N1-L3 se encontraba muy por detrás del Apolo estadounidense, pero sin embargo el proyecto de sobrevuelo L1 estaba a punto de poder enviar un cosmonauta alrededor de la Luna. Por su parte, los norteamericanos continuaban recuperándose del desastre del Apolo 1. Si la misión Apolo 7 era un éxito, habían decidido enviar el Apolo 8 a la Luna con tres astronautas en una arriesgada misión destinada a frustrar un posible intento tripulado soviético.

El programa L1 era una extraña amalgama de equipos resultado de las intrigas de las distintas oficinas de diseño de la URSS. En principio, el Ingeniero Jefe Serguéi Koroliov y su oficina OKB-1 habían ideado un plan de sobrevuelo lunar usando naves Soyuz (por entonces denominadas Séver) y múltiples lanzamientos del cohete R-7. Este plan sería descartado en favor del propuesto por Vladímir Cheloméi, el jefe de la OKB-52 y niño mimado de Jruschov. Cheloméi propuso lanzar la nave LK-1 de cosecha propia usando su nuevo y potente cohete UR-500, posteriormente conocido como Protón. Tras la caída en desgracia de Jruschov en 1965, Koroliov maniobró para volver a tomar el control del programa de sobrevuelo, pero no consiguió eliminar a la OKB-52 completamente.

Nave lunar LK-1 de Cheloméi.

El resultado es que el programa L1 sería un híbrido, empleando una nave Soyuz modificada (7K-L1) y una etapa superior Blok-D de la OKB-1 junto con un cohete UR-500 de la OKB-52. La muerte de Koroliov en enero de 1966 dejó huérfano al programa lunar soviético, tanto al N1-L3 como al L1. Su sucesor Vasili Mishin se vio incapaz de convencer a las autoridades para que apostasen decididamente por las misiones lunares y destinasen el dinero necesario.

Programa de sobrevuelo lunar L1 (Paco Arnau).

Antes de enviar un cosmonauta alrededor de la Luna, la nave 7K-L1 (11F91) debía demostrar que era capaz de navegar de forma autónoma y regresar a la atmósfera terrestre a unos 11 km/s, realizando una complicada maniobra de doble reentrada. La 7K-L1 era una versión de la nave Soyuz sin módulo orbital con una masa de 5375 kg. Tenía capacidad para dos cosmonautas en vez de los tres de la Soyuz de serie y como curiosidad incluía el primer ordenador soviético en viajar a bordo de un vehículo espacial, el Argon 11, con 4K de memoria ROM. Al principio, Mishin esperaba realizar una misión de sobrevuelo lunar en 1967, coincidiendo con el 50º aniversario de la revolución bolchevique.

La Tierra desde la Luna vista por la Zond 7.

Pero no pudo ser. Los problemas en el desarrollo del programa y la tragedia de la Soyuz 1 impidieron que la 7K-L1 tuviese un nacimiento fácil. Entre marzo de 1967 y julio de 1968 se lanzaron siete naves 7K-L1, pero sólo tres alcanzaron el espacio. Una de ellas fue la Zond 4, que logró viajar alrededor de la Luna, pero se desintegró durante la reentrada al activarse el sistema de autodestrucción por miedo de que pudiese caer en suelo enemigo. El nombre Zond fue elegido por las autoridades soviéticas para intentar ocultar la verdadera naturaleza de las naves 7K-L1, intentando así que estas misiones lunares se confundieran con las sondas planetarias no tripuladas 3MV.

Misiones lunares soviéticas relacionadas con el programa tripulado (Paco Arnau/Daniel Marín).

Mucho dependía de la siguiente misión, la Zond 5 (7K-L1 nº 9). Para comprobar que el medio cislunar no constituía un peligro para los seres vivos, se decidió incluir una carga biológica de lo más variada dentro de la cápsula (SA). La nave llevaba varios escarabajos, moscas drosofila, plantas del género Tradescantia, semillas de trigo y pino, algas unicelulares Chlorella, así como varios cultivos celulares. Pero las protagonistas del viaje serían dos tortugas de la especie testudo horsfieldi, también conocida como tortuga rusa. Los científicos soviéticos eligieron estos animales por su bajo consumo de oxígeno y porque su capacidad para sobrevivir varios días sin alimentos. De hecho, la pareja de tortugas fue introducida doce días antes del vuelo y no recibieron comida durante la misión.

Cohete UR-500K con una 7K-L1.

La Zond 5 despegó desde Baikonur rumbo a la Luna el 15 de septiembre de 1968. Su viaje fue bastante accidentado, ya que el sensor para localizar la Tierra había sido montado incorrectamente y no funcionó. Como tampoco lo hicieron los sensores estelares, cuya óptica resultó bloqueada por el material aislante térmico de la nave. Por si fuera poco, el sistema de orientación de reserva fue accidentalmente desconectado. Pese a todo, el control de la misión logró dirigir la nave usando los sensores solares. Como resultado, la Zond 5 realizó dos maniobras para corregir su trayectoria y el 18 de septiembre pasó a 1950 kilómetros de la superficie de la cara oculta de la Luna. El 21 de septiembre reentró en la atmósfera terrestre, pero los sensores defectuosos impidieron que realizase la maniobra para aterrizar en territorio soviético, por lo que la nave realizó una reentrada balística sobre el océano Índico. Las pobres tortugas tuvieron que sufrir un descenso movidito de seis minutos, con picos de aceleración de 16 G. Mientras, en el exterior el escudo térmico alcanzaba los 1300º C.

Esquema de la doble reentrada de la Zond/L1.

La cápsula Zond 5 cayó en el mar, donde sería recogida por el buque Borovichi de la Academia de CIencias de la URSS. La maniobra fue seguida de cerca por los EEUU, ya que el destructor USS McMorris de la armada estadounidense supervisó el rescate a escasa distancia. La leyenda cuenta que los marinos del Borovichi se asustaron al escuchar ruidos dentro de la cápsula. Pensaron que quizás podría tratarse de un sistema de autodestrucción -aunque la Zond 5 no iba equipada con uno-. En realidad se trataba de ruidos provocados por los movimientos de nuestras amigas las tortugas espaciales, que se habían convertido oficialmente en los primeros seres vivos en viajar a la Luna y volver con vida. La cápsula de 2046 kg fue almacenada en un contenedor y sería trasladada a otro buque, el Vasili Golovnin, que la transportó hasta Bombay. De allí volaría hasta Moscú el 3 de octubre en un Antonov An-12.

La cápsula Zond 5 en el océano Índico (Novosti Kosmonavtiki).

Las tortugas fueron extraídas de la cápsula en las instalaciones de la OKB-1 (TsKBEM) de Moscú. Los científicos analizaron el estado de los reptiles, que parecía normal a pesar de haber perdido un 10% del peso que tenían antes del vuelo. En cualquier caso, algunos informes apuntan a que una de las tortugas perdió un ojo, quizás durante la violenta reentrada. Los dos animales se mostraron muy activos y con mucho apetito -normal, después de tantos días sin comer-. Los análisis de sangre no mostraron ninguna diferencia con las tortugas de control que habían permanecido en la Tierra, pero lamentablemente para nuestras heroinas, tras finalizar los análisis pertinentes serían sacrificadas con el fin de realizarles una autopsia en profundidad.

Las tortugas de la Zond 5 tras su regreso a la Tierra (RKK Energía).

Las tortugas de la Zond 5 no serían las últimas en ir al espacio. La Zond 6 también llevó una carga biológica con varios animales que viajaron alrededor de la Luna, aunque desgraciadamente murieron tras despresurizarse y estrellarse la cápsula durante el regreso. Por su parte, la Zond 7 (7K-L1 nº  11) llevó cuatro tortugas que visitaron la Luna y regresaron vivas a la Tierra. Al igual que sus hermanas de la Zond 5, viajaron dentro de un contenedor especial tras ser “entrenadas” en el Edificio 3 del instituto IMBP de estudios biológicos de Moscú. Las últimas tortugas espaciales soviéticas volarían en 1975 a bordo de la Soyuz 20, que permaneció 90 días acoplada a la estación militar OPS Salyut 5. Desgraciadamente, hoy en día casi nadie se acuerda de la odisea de las tortugas lunares soviéticas, y eso que fueron los primeros seres vivos en viajar más allá de la Tierra y que regresaron para contarlo (bueno, esto último es un decir).

Curiosamente, tampoco hay mucha gente que se acuerde de los ratones del Apolo. Efectivamente, además de aguerridos pilotos militares, las misiones Apolo llevaron varios animales hasta la Luna. El Apolo 16 había transportado varios gusanos nemátodos hasta nuestro satélite, pero serían los cinco ratones del Apolo 17 los primeros mamíferos no humanos en llegar a la Luna (para ser precisos, lo cierto es que los roedores eran de la especie Perognathus longimembris, por lo que técnicamente no eran ratones). Estos cinco ratoncillos formaron parte del experimento BIOCORE (Biological Cosmic Ray Experiment) localizado en el módulo de mando (CM) América del Apolo 17. Como su nombre indica, el experimento debía estudiar los efectos de la radiación sobre los tejidos vivos.

Los ratones lunares del Apolo 17 (NASA).
Contenedor de los ratones (arriba) y fases de la misión (NASA).

Los ratones no tuvieron ninguna relación con los tres astronautas durante la misión, puesto que el contenedor BIOCORE estaba aislado de la tripulación y funcionaba de forma totalmente autónoma, incluyendo un pequeño sistema de soporte vital que generaba oxígeno a partir de una fuente de dióxido de potasio. Los especímenes habían recibido los nombres en código A3326 (la única hembra), A3400, A3305, A4456 y A3352, aunque los astronautas les apodaron como Fe, Fi, Fo, Fum y Phooey. Los cinco fueron introducidos en su cápsula cinco días antes del lanzamiento y durante la misión se convertirían en los primeros ratones en orbitar la Luna. Después de amerizar en el Pacífico se extrajo la cápsula del módulo de mando y se comprobó que uno de los ratones (A3352) había muerto durante la misión. Su final sería igual de triste que sus primas las tortugas soviéticas: tras realizarles todo tipo de análisis, los cuatro ratones supervivientes fueron sacrificados para hacerles una autopsia. Poco tiempo después, varios ratones similares viajarían a la estación Skylab.

Muchos otros animales de todo tipo han viajado al espacio en distintas misiones a la órbita baja, pero las tortugas y ratones han sido los animales complejos que más se han alejado de la Tierra. A partir de ahora, ya sabes: cuando mires a la Luna, recuerda que los primeros seres que viajaron hasta allí fueron dos pequeñas tortugas rusas. Puede que no sean tan famosas como Laika, pero fueron igual de pioneras.

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